Dieciséis señales de alerta que indican que puede estar rumbo a los problemas financieros
Todos lo hemos hecho antes: olvidamos pagar las cuentas a tiempo, cargamos en las tarjetas de crédito más gastos de lo que debiéramos, etc. Pero hay algunas “señales de advertencia” a las que debe prestar atención para darse cuenta de que si no hace correcciones, tendrá problemas financieros. Si bien algunos signos de alerta son una fórmula probada (o sea, cuídese de efectuar sólo el pago mínimo de las tarjetas de crédito, presentar las declaraciones impositivas fuera de término, etc.), desde el revés económico y la volatilidad del mercado de los años 2008-2009, las personas se han encontrado frente a situaciones financieras que jamás habían imaginado y no están seguros de cómo manejarlas; un ejemplo de ello es estar “ahogado” en una deuda hipotecaria o recurrir a entidades de préstamos sobre el sueldo para obtener créditos a corto plazo porque los bancos han impuesto requisitos más rigurosos para los préstamos personales. Controle la siguiente lista para ver si está camino a las dificultades financieras y para saber qué puede hacer -a partir de ahora- para cambiar el rumbo en forma positiva.
Señal de alerta: no tiene ahorros para emergencias.
Solución: disponga lo necesario para que le retengan en forma automática un monto razonable de su sueldo para constituir una reserva en efectivo.
La regla general recomendada indica que dicha reserva debe contar con el equivalente a 3 ó 6 meses de sus ingresos. Esto implica separar suficiente efectivo en algún lugar al que pueda acceder con facilidad (es decir una cuenta corriente o de ahorros, no un CD que podría implicar un cargo por retiro anticipado) para pagar todos sus gastos cotidianos regulares durante 3-6 meses en caso de que se quede sin empleo repentinamente. Comience hoy mismo por separar una suma de dinero –aunque sólo sean $25 ó $50 por período remunerativo–; haga que se la descuenten automáticamente de su salario y deposítela en una cuenta por separado para situaciones de emergencia. Sin ahorros tendrá mayor probabilidad de generar una deuda con la tarjeta de crédito potencialmente difícil de cancelar en caso de que se presente alguna contingencia, como la pérdida del empleo o una enfermedad o discapacidad imprevista. Obtenga mayor información sobre los riesgos de no ahorrar e invertir, como también los diez pasos sencillos para empezar a ahorrar dinero ahora.
Señal de alerta: comúnmente paga las cuentas con recargos y multas.
Solución: organice los pagos y cree un sistema de cancelación de facturas.
Saldar habitualmente las deudas con demora es un indicador de que sus ingresos no son suficientes para solventar sus gastos regulares, o que no cuenta con un sistema de cancelación de facturas que funcione para usted, o ambos. La mora le puede costar no sólo dinero (en intereses, multas como recargos por mora o por reconexión, etc.) y tiempo (si tiene que llamar o dirigirse a una oficina en persona para abonar o restaurar el servicio), sino que puede generar un bajo puntaje de crédito porque los acreedores comunican los retrasos en el pago a la mayoría de las oficinas de crédito y esa información se agrega a su informe de crédito. El puntaje bajo significa que tiene menor probabilidad de que le aprueben algún préstamo en el futuro o que le recargarán más intereses. Examine las últimas facturas para ver a qué corresponden esas fechas usuales de retraso (por ejemplo, alquiler o hipoteca, servicios públicos, etc.). Si descubre que tiene demasiadas facturas vencidas en un corto período de tiempo y sus ingresos no alcanzan para todas, comuníquese con las respectivas empresas para ver si puede correr los vencimientos a una fecha anterior o posterior en el mes que coincida con el cobro de su sueldo. Dedique un momento para crear un sistema de cancelación de facturas y destine un lugar en su casa para archivar en forma eficiente las cuentas a fin de ahorrar tiempo y dinero en el proceso.
Señal de alerta: dejó de intentar achicar su deuda.
Solución: contacte a su acreedor o busque asesoría de crédito.
Si usted, al igual que millones de estadounidenses, sufrió el impacto negativo de la caída del mercado y la volatilidad económica del período 2008–2009, es probable que sienta que recibe tantos “golpes” que ni siquiera vale la pena acortar la deuda de su tarjeta de crédito. Quizás haya desarrollado el hábito de usar la tarjeta como suplemento usual para sus ingresos a fin de sufragar los gastos diarios y tal vez se haya resignado a la idea de acumular un saldo mayor a ritmo constante. Sin embargo, si no trata de disminuir la deuda con frecuencia, ésta podría -en razón del interés compuesto- convertirse de inmediato en una cifra virtualmente inmanejable que requerirá el pago de intereses exponencialmente más altos que el capital y podría imposibilitarle el acceso a cualquier financiamiento asequible en el futuro. Comuníquese con sus acreedores ahora para ver si puede idear un programa de cancelación más razonable para la deuda pendiente o para saber si reúne los requisitos para obtener asistencia, como por ejemplo, reducir parte del capital o conseguir la condonación de la hipoteca. Si siente que el uso del crédito y la deuda están fuera de su control considere trabajar con un asesor de créditos reconocido, quien le podrá ayudar a elaborar un plan para controlar y cancelar periódicamente su deuda, como también posiblemente negociar una mejor estructura de pagos y cargos con sus acreedores.
Señal de alerta: sólo cancela el monto mínimo de la tarjeta de crédito.
Solución: pague a término y lo más que pueda por encima de esa suma.
Si sólo salda el pago mínimo todos los meses, en esencia liquida únicamente una pequeña porción del cargo financiero -no está próximo a tocar el capital o los intereses que adeuda. A consecuencia de la Ley sobre Rendición de Cuentas, Responsabilidad y Divulgación de Tarjetas de Crédito de 2009 las compañías de tarjetas de crédito ahora deben mostrar con claridad cuánto le tomará cancelar todo si abona nada más que el monto mínimo cada mes. Liquide más del mínimo adeudado -aun cuando sea una suma modesta- para restar años a la posible duración del préstamo y para ahorrar potencialmente un enorme monto sobre el cual se devenguen intereses. Además, las oficinas de crédito consideran que saldar más del mínimo es una señal más favorable; estas oficinas se fijan en los hábitos de cancelación para determinar su puntaje de crédito. El principal problema a largo plazo de no abonar la tarjeta u otras formas de deuda es que eso le impide estar en condiciones de ahorrar e invertir fondos para sus propias metas, porque utiliza ese dinero para pagar intereses a otros.
Señal de alerta: tienen impuestos vencidos e impagos.
Solución: contacte a un profesional impositivo y elabore un plan.
El retraso en el pago de sus impuestos -a dependencias impositivas federales, estaduales o locales- puede comenzar a raíz de algo en apariencias manejable (por ejemplo, se le pasó por alto el vencimiento y olvidó solicitar una prórroga, o no tenía dinero para liquidar el saldo adeudado y decidió esperar unas cuantas semanas o meses hasta que pudiera cancelarlo). Sin embargo, finalmente deberá arreglar cuentas con el gobierno y tendrá que sufragar sus impuestos o enfrentar un juicio penal. Si sabe que adeuda impuestos, una buena idea es consultar a un profesional en la materia que le pueda ayudar a determinar la mejor estrategia para satisfacer la deuda pendiente y ponerse al día. Este profesional también puede ser útil para negociar un plan de pago o hasta una reducción en los intereses y recargos. Obtenga mayor información sobre cómo calcular, manejar y pagar sus impuestos en nuestra sección titulada Impuestos.
Señal de alerta: no tiene un presupuesto personal.
Solución: utilice nuestra planilla interactiva de presupuesto para crear uno rápidamente.
Si no tiene en claro cuánto debe y tampoco cuenta con un plan bien ideado para saber cuánto gastará, es muy probable que malgaste fondos, genere deuda y no ahorre e invierta para las metas financieras futuras. Comience con la elaboración de un presupuesto que funcione para usted; para ello, recurra a nuestra guía paso a paso sobre elaboración de presupuestos para principiantes.
Señal de alerta: no tiene ahorros para la jubilación.
Solución: incorpórese al plan de ahorros jubilatorios de su empleador o abra una cuenta IRA.
Como hay menos empresas que ofrecen programas de pensión para su personal, es esencial que tome el control de los ahorros e inversiones para su propia jubilación. Sin importar cuánto falte para dejar de trabajar, siempre es buen momento para comenzar a colocar fondos en un plan de retiro patrocinado por el empleador (por ejemplo, un plan 401(k)) o en su propia cuenta individual de retiro (IRA). Sin ahorros adecuados quizás no pueda jubilarse cuando guste (o no pueda retirarse en ningún momento) o tal vez no pueda disfrutar de ese deseado estilo de vida que imaginó (por ejemplo, viajar, seguir viviendo en su actual vivienda, etc.). Obtenga más consejos sobre los ahorros de retiro según su edad en nuestra sección titulada Cómo volver a configurar su reloj jubilatorio.
Señal de alerta: ha dejado de ahorrar para su jubilación o sacó un crédito sobre el plan 401(k) o la cuenta IRA.
Solución: elabore un programa para cancelar el préstamo y vuelva a efectuar depósitos automáticos.
Si el valor del plan 401(k) se redujo y usted enfrentó necesidades financieras personales que demandaron recurrir a los ahorros para suplementar o reemplazar la pérdida de ingresos, es probable que haya dejado de aportar al plan de retiro patrocinado por su empleador. Quizás hasta haya pedido un préstamo sobre sus ahorros para obtener efectivo para emergencias o necesidades diarias. Sin bien es comprensible que en una crisis haya que volver a establecer prioridades de manera temporal y hacer algunos cambios financieros distintos del típico estilo de vida, es fundamental que, una vez terminada la crisis, vuelva a ahorrar para sus metas a largo plazo, incluso su jubilación. Esto implica saldar el préstamo tan pronto como sea posible para reponer la cuenta y asegurarse de que los fondos sigan generando intereses, además de agregar dinero en la cuenta con tanta frecuencia como pueda (es decir, a través de deducciones automáticas de su sueldo).
Señal de alerta: pesan gravámenes sobre su inmueble.
Solución: obtenga copias de la documentación y prepare un plan para abordarlos o cancelarlos.
Un gravamen es un reclamo legítimo que alguien puede presentar contra su propiedad o sus bienes (por ejemplo, una vivienda, inmueble, automóvil, etc.) para cerciorarse de que usted le devuelva el dinero que le adeuda. Los gravámenes son perjudiciales para su informe de crédito porque disminuyen su puntaje crediticio, lo cual afecta su capacidad para que le aprueben un préstamo/crédito y para obtener términos de financiación atractivos. Hay diferentes clases de gravámenes. Por ejemplo, un contratista puede presentar un derecho de retención por obra construida contra la vivienda del propietario si éste le adeuda algo en concepto de renovaciones, construcción, etc. Las entidades de gobierno presentan gravámenes impositivos contra la propiedad que tiene una persona que debe impuestos. Los gravámenes le pueden impedir vender su inmueble o transferir el dominio a otro persona cuando alguien más (un tercero) tenga derechos financieros sobre sus bienes. De hecho, el gravamen puede conducir a la venta forzada de la propiedad para que el prestamista pueda cobrar lo que le deben; por otra parte, si el bien se vende, se debe pagar primero a quien sea titular del crédito. Si se entera de algún gravamen constituido sobre su propiedad o sus bienes (recibirá notificación por correo), contáctese con quien lo haya interpuesto no bien pueda para crear un plan de pago, liberar el gravamen y quitarlo de su informe de crédito. Puede obtener mayor información sobre los gravámenes que se presenten en su contra contactando al tribunal de registro del condado, el secretario del tribunal o la oficina del asesor.
Señal de alerta: su vivienda se “hunde" a causa de las deudas.
Solución: evalúe su situación y contacte a su prestamista.
Cuando debe un monto del préstamo que tomó para comprar su vivienda y esa cifra es mayor de la que obtendría si vendiera su propiedad se dice que está “ahogado” en su hipoteca. Si puede afrontar las cuotas hipotecarias y no planea vender su vivienda pronto, esta situación de ahogo puede no ser un problema, fuera de la frustración de saber que sin una recuperación en el mercado inmobiliario, en esencia, está invirtiendo en algo (su casa) que no le dará las ganancias que había esperado obtener al venderla. Si se queda en ella el tiempo suficiente, pagará el préstamo al punto en que salga de la situación de ahogo y tal vez conserve la propiedad. Sin embargo, si no puede efectuar los pagos de la hipoteca o precisa mudarse, podría estar una situación difícil. Esto se debe a que estar “ahogado” no se considera, en sí mismo, un apuro financiero y es posible que su prestamista no procure ajustar el préstamo para que usted pueda cancelarlo. Si, por el contrario, ha perdido su empleo o padecido una enfermedad grave o ha experimentado un suceso importante que modifica su vida, quizás pueda acceder a una modificación del préstamo para que sea más fácil hacer pagos oportunos. Debe comunicarse con el prestamista sin demora si no puede abonar las cuotas mensuales de la hipoteca. Obtenga más información sobre las opciones para mantenerse al día y evitar la ejecución hipotecaria a través de nuestro Centro de Asistencia sobre Hipotecas para Propietarios.
Señal de alerta: tiene un préstamo sobre el sueldo.
Solución: busque otras alternativas de financiamiento más asequibles.
Las compañías que otorgan préstamos sobre el sueldo brindan créditos a corto plazo (en general, 2 semanas o más) a tasas de interés sumamente altas para quienes están dispuestos a utilizar el próximo sueldo como garantía de cancelación. La simple circunstancia de tener este tipo de crédito implica que gasta más de lo que gana y, posiblemente, apunta al hecho de que no tiene otras opciones de financiamiento que sean más accesibles. Obtenga más información sobre las alternativas a las empresas de préstamos sobre el sueldo.
Señal de alerta: usted o su cónyuge o pareja no tienen las mismas ideas sobre las finanzas.
Solución: dedique el tiempo necesario para hacer un compromiso razonable.
El dinero es la razón principal para las discusiones en el matrimonio. Si usted o su cónyuge o pareja no están de acuerdo sobre cómo plantear y alcanzar las metas financieras y cómo lidiar con las elecciones y compromisos económicos, con el correr del tiempo será cada vez más difícil resolver los problemas o adoptar decisiones sobre estas cuestiones de manera que funcione para ambos. No tienen que coincidir siempre en todo, pero deben crear suficientes puntos de conexión sobre los temas monetarios para que puedan cumplir con los importantes objetivos financieros, tanto en forma individual como conjunta. Obtenga más información sobre la importancia del dinero en el matrimonio y la planificación financiera para parejas que no están casadas.
Señal de alerta: no abre y lee los documentos financieros.
Solución: identifique la raíz del problema e invierta tiempo para crear una solución.
¿Cuándo fue la última vez que abrió el estado de la cuenta de jubilación que le enviaron por correo? ¿No revisa su resumen bancario mensual para verificar la información y conciliar su cuenta? La información que recibe es importante y debe estar al tanto de lo que dicen esos documentos. Debe saber si las cuentas son precisas, si los términos de su préstamo o sus inversiones han cambiado, etc. La información es la única herramienta que tiene para adoptar decisiones sabias sobre cómo efectuar modificaciones para seguir adelante y decidir si quiere hacerlas. Tómese un momento para determinar por qué no hace el seguimiento de sus documentos financieros -¿se debe a que está demasiado ocupado? ¿Los datos lo desbordan? ¿Teme darse cuenta de que su realidad económica es muy mala? Cuando puede admitir la causa que lo lleva a no prestar atención a la documentación financiera puede afrontar el contexto que lo rodea. Por ejemplo, si está demasiado atareado, comience a colocar todos los documentos en un solo lugar y establezca un momento en su calendario para revisarlos una vez por semana. Si está abrumado, considere contactar a un asesor de créditos profesional que le pueda explicar qué significan sus facturas y estados de cuenta y elabore un plan para adoptar resoluciones sobre la información que le entregan. Si le asusta conocer la verdad de su situación, reconózcalo y luego sea consciente de que el único camino para avanzar es comenzar por los hechos -que en la actualidad desconoce- y dar el paso inicial en la dirección correcta (es decir, conciliar su chequera o pagar la siguiente factura, etc.).
Señal de alerta: es fiador de un préstamo.
Solución: haga un seguimiento del prestatario y cerciórese de que pague.
El único momento en que las personas necesitan contar con un fiador para un préstamo es cuando no califican solos para obtener los fondos. Debe decirles lo siguiente: si ya se comprometió jurídicamente a garantizar la cancelación del préstamo de otro (que es lo que sucede cuando se constituye en fiador), puede estar en peligro de hacer un daño importante a sus propias finanzas. Esto es particularmente cierto si no conoce todos los detalles del crédito que acordó garantizar. Por ejemplo, algunos prestamistas indican en el contrato que pueden accionar contra el fiador (usted) por la íntegra liquidación -y posiblemente intereses, recargos y gastos adicionales- si el prestatario se retrasa aunque sea en una sola cuota. Además, dado que ha permitido que el prestamista utilice sus recursos financieros como posible garantía del préstamo, otros prestamistas pueden ver esa circunstancia en su informe crédito. Eso podría dificultarle aún más la obtención de un préstamo. Si ya aceptó ser fiador, es esencial que adopte las siguientes medidas:
- revise cuidadosamente los documentos del préstamo y asegúrese de comprender sus obligaciones financieras;
- manténgase en contacto directo con el prestatario;
- solicítele al prestatario de quien actúa como fiador que le suministre documentación periódica para comprobar que abona el préstamo a tiempo y conforme a sus respectivos términos; y
- pídale al prestamista que le envíe copia de toda la correspondencia enviada al titular del préstamo para estar al tanto del estado del crédito y todo posible cambio en sus términos que pudieran tener consecuencias para usted.
Señal de alerta: no tiene seguro adecuado.
Solución: conozca sus necesidades de seguro y busque opciones para conseguir cobertura accesible.
¿Tiene seguro médico? ¿Cuenta con seguro para propietarios o inquilinos? Sin cobertura adecuada una enfermedad o discapacidad imprevista, accidente, robo o desastre natural pueden consumir todos sus ahorros, llevarlo a incurrir en mayor deuda y amenazar su capacidad para mantener su propiedad u otros bienes importantes. Como mínimo, es sumamente importante que tenga seguro médico para contar con protección financiera y cobertura en caso de padecer una enfermedad grave; además, es crítico tener seguro para propietarios o inquilinos –al igual que seguro en caso de catástrofes como seguro contra inundaciones o cobertura en caso de terremoto si vive en una zona propensa a este tipo de desastres- para que pueda reparar, reconstruir o reemplazar su vivienda y bienes, como también para disponer de protección jurídica y financiera en caso de que alguien sufra lesiones en su propiedad. Obtenga más información sobre el seguro –cómo seleccionarlo, presupuestarlo y mantenerlo– en nuestra sección denominada Seguro y protección.
Señal de alerta: le rechazaron un préstamo.
Solución: trate de mejorar su calificación crediticia.
Si ha solicitado una tarjeta de crédito o un préstamo personal y no se los otorgaron, es muy probable que tenga un puntaje de crédito demasiado bajo. Esto significa que el prestamista no tiene motivos para creer que usted no representa un riesgo de crédito -en otras palabras, le preocupa que usted tenga capacidad o intención de cancelar el préstamo. Si le rechazaron la solicitud de préstamo, es posible que quiera conseguir asesoría de crédito. Obtenga más información sobre lo que puede hacer cuando rechazan su solicitud de crédito.
Conclusión
Una de las maneras más serias de determinar si tiene dificultades económicas es responder honestamente a la pregunta “¿te estás engañando?” Si sabe que habitualmente gasta más de lo que gana, acumula deuda a altos intereses con la tarjeta de crédito, paga las cuentas con atraso, etc. y no adopta medidas para corregir esas conductas, está en una situación complicada. Comience por determinar si las señales financieras de alerta que enfrenta se deben a eventos/cuestiones únicas o de corto plazo que se puedan rectificar, como por ejemplo, la pérdida del empleo que ha reducido sus ingresos y mejorará cuando encuentre trabajo. Si tiene inconvenientes de corto plazo, es importante establecer la prioridad de sus cuestiones económicas o áreas de potencial peligro (por ejemplo, no acumule una mayor deuda con la tarjeta de crédito mientras esté desempleado) y encontrar alternativas para este momento de “transición”.
Si, por el contrario, los problemas financieros surgen en razón de cuestiones más significativas y difíciles de resolver, como una discapacidad médica o hábitos económicos arraigados (es decir, exagerados gastos, compras compulsivas), debe considerar los recursos que tiene a su disposición y cómo puede comenzar a dar pequeños pasos para encaminarse a una mejor situación financiera. Por ejemplo, si su esposa está embarazada y le ordenaron reposo por 6 meses y usted pierde esos ingresos mientras ella está de licencia por incapacidad, ¿tiene cobertura de seguro a la que pueda recurrir para poder solventar los gastos? ¿Hay algún beneficio para empleados que pueda aprovechar? Si está abrumado por la deuda que heredó cuando se divorció, ¿puede juntar coraje para hablar con un asesor financiero profesional a fin de comenzar a negociar con los acreedores, liquidar la deuda y volver a reconstruir su propio crédito?
En lugar de dejar que las señales de alerta lo asusten, reconozca que son signos útiles que lo pueden impulsar a actuar para evitar mayores daños. Identifique sus puntos vulnerables, determine las prioridades de las necesidades y metas financieras, y procure obtener recursos que pueda aprovechar para mejorar su situación. Con perseverancia y asistencia de fuentes adecuadas podrá volver a encaminarse.
